( Autora: Lic.
Jacqueline Wigodski
Licenciada en Enfermería.
Webmaster de
www.enfermeriajw.cl )
| La atención de pacientes con afección de la médula espinal constituye un problema considerable para la enfermera. En efecto, las lesiones y las enfermedades de la médula espinal conducen a menudo a parálisis y a una multiplicidad de problemas de rehabilitación. Los pacientes con afección de la médula espinal se han beneficiado, particularmente, en años recientes, de los progresos en materia de programas de rehabilitación y de atenciones de enfermería y médica durante la fase aguda de la enfermedad, que les permite sobrevivir y reduce al mínimo la frecuencia de complicaciones tan incapacitantes como las úlceras por decúbito, neumonía y el dolor no resuelto. La colaboración interdisciplinaria es indispensable en la atención de estos pacientes, pues requieren los servicios de diversos terapeutas especializados. Las actitudes de los compañeros profesionales y personales del paciente son asimismo importantes para proporcionar estímulo y apoyo cuando el paciente trata de volver a una vida satisfactoria. |
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Médula
espinal Las manifestaciones clínicas de los trastornos de la médula espinal y de los nervios medulares dependen del nivel de implicación de la médula y de la rapidez con que los síntomas se desarrollan. Los síntomas se deben ya sea por compresión de las raíces nerviosas al nivel de la lesión o a impedimento de la transmisión de los impulsos nerviosos dentro de la médula. |
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La compresión
de las raíces nerviosas causará: Los síntomas
específicos dependen del grado de la lesión: La compresión
de la médula espinal causará: |
| El tratamiento de enfermería del paciente con disfunción de la médula espinal depende de la localización y la extensión de los síntomas. |
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· Primeros
auxilios: · Posición: · Líquidos
y alimentos: |
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| A medida que
el paciente comienza a recuperarse de la lesión física
extraordinaria que sufrió, poco a poco aprecia la magnitud
del accidente. Observa que no puede mover parte del cuerpo, y
trata de ver si aún cuenta con sus piernas. El trauma
psicológico es intenso y la imagen corporal se altera
notablemente. En vez de considerarse una persona sana íntegra, tienen que reconocer que parte de su cuerpo ha quedado paralizado permanentemente. En el comienzo, muchos pacientes reaccionan con depresión y huida. Están ausentes y muestran indiferencia hacia las personas y acontecimientos que le rodean. Durante este periodo es mejor que la enfermera busque todos los medios para satisfacer las necesidades físicas, establecer una relación de empatía y que su presencia despierte tranquilidad en el enfermo, y no tratar de animarlo y alegrarlo. La recuperación del trauma psicológico y del daño físico de tan devastadora experiencia, es lenta y tardía. |
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Dependencia: El paciente comprende que tiene que depender por completo por completo de otras personas, y siente temor, pues no podrá valerse por sí mismo. Desea la presencia de alguien que lo acompañe noche y día. Si es cuadripléjico, en especial, su invalidez es extrema. Necesita ser bañado, aseado y vestido por otra persona, al igual que un lactante. A pesar de ello, su mente está activa, aunque su cuerpo esté inmóvil. El paciente y sus familiares suelen mostrar ansiedad respecto al pronóstico. ¿Volverá a caminar? Es una pregunta, a menudo obsesiva, que debe ser contestada con la mayor veracidad posible. Si la lesión fue tan grave que hay poca esperanza de recuperar la movilidad, es necesario ayudar al paciente a comprender y aceptar el pronóstico desde el comienzo de su enfermedad. No debe despertar la enfermera falsas esperanzas que más tarde se desvanecerán y que, mientras tanto, hagan que el paciente no acepte la ansiedad de rehabilitación. En término de los primeros doce o quince meses de la lesión cabe esperar el mayor grado de recuperación funcional. La enfermera puede ayudar al inválido escuchándolo atentamente. Cuando desea expresar el desaliento o el disgusto que siente, no necesita consejo o aliento; necesita alguien que lo ayude a acepar el peso de sus sentimientos y temores. El paciente que confiesa a la enfermera su deseo de morir no lo confiará otra vez si las repuestas que recibe son: "¿usted tiene mucho por qué vivir? Puede leer y tiene dos hijos adorables". El paciente se sentirá tan inválido como antes y no volverá a tocar el tema. La enfermera que responde: "usted se siente muy desalentado" o "no veo en usted mucho deseo de vivir hoy", por deducción, expresa al paciente que comprende la hondura de su desaliento y que no es insólito que se sienta así. Si la enfermera acepta y comprende los temores y problemas del paciente, quizá ulteriormente sienta él confianza para comunicárselos y en esta forma, le proporcione la pista valiosa y útil para la rehabilitación. |
· Trastornos en las funciones sexual y reproductora: Muchos parapléjicos son impotentes y su ego masculino sufre un revés; pueden pensar que se les mira con desprecio y burla. Algunas mujeres pueden embarazarse y dar a luz. Es necesario que el médico responda individualmente las preguntas acerca de las funciones sexuales, pues el grado de función que se recupere dependerá del carácter particular y la extensión de la lesión. Paciente y cónyuge tendrán la oportunidad de comentar el tema con el médico. |
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| 1. La dependencia del paciente parapléjico
es frecuentemente el "objeto" que despierta la compasión
en las personas normales hacia la persona incapacitada. La compasión,
tal como se percibe en otra persona, hace válido el sentimiento
de la persona incapacitada de ser inútil y sin valor alguno. 2. La persona parapléjica está muy consciente de las relaciones interpersonales en su medio ambiente. En consecuencia, ella y las personas que lo rodean necesitan oportunidad de ayuda para llegar a ser más hábiles en estas relaciones. 3. La persona parapléjica se encuentra derrepente ante una nueva relación en el mundo, sin probabilidad inmediata de invertir la situación más allá de un punto fijo. Por consiguiente, es necesario ayudarla resolver el proceso de aflicción y duelo. La gente profesional puede ayudar al paciente y a sus estrechos asociados a enfrentarse a la aflicción. 4. La persona parapléjica experimenta su imagen corporal cambiada como abrumadora en cuanto al efecto que tiene sobre su percepción de sí mismo y de sus relaciones con otras personas. 5. El paciente parapléjico se enfrenta a la necesidad de fuerzas personales que puede ser capaz de descubrir o crear, quizá por primera vez en su vida. Este proceso requiere esfuerzo. Hay que reforzar este esfuerzo. 6. Las personas parapléjicas, junto con sus familiares, necesitan ser incluidas en la evaluación y en las sesiones de planeación del tratamiento en las que interviene su programa particular de rehabilitación. |
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Rehabilitación La finalidad de la rehabilitación
es ayudar a parapléjicos y cuadripléjicos a emplear
al máximo su capacidad residual, y evitar complicaciones
que resultan de la incapacidad. Por ejemplo, las úlceras
por decúbito trastornan notablemente el programa de rehabilitación.
El paciente que presenta una gran úlcera en la región
sacra deberá ser cambiado de posición y colocado
sobre su abdomen para quitar presión al dorso. |
| Parte importante del papel de la enfermera en la rehabilitación incluye ayudar al paciente a evitar complicaciones, para beneficiar el programa de rehabilitación. |
| 1. Aseo y cuidado adecuados de la
piel, advertir de inmediato el comienzo de signos de úlceras
por decúbito. 2. Colocar cojín de espuma en la silla para aminorar la presión. 3. Enseñar al paciente la forma de limpiar la piel, cambiar de posición, practicar masajes y de observar diariamente las zonas paralizadas ya que el paciente no siente molestias. 4. Conservar alineamiento corporal adecuado y ejercitar articulaciones. 5. Alentar al paciente a que ingiera la mayor cantidad de líquidos. 6. Técnica aséptica al colocar y retirar sonda vesical. 7. Ser sensible y receptiva respecto a las necesidades emocionales del paciente, alentarlo, pero no forzarlo, a que cuide de sí mismo; permitir que exprese sus sentimientos con respecto a su incapacidad. |
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